Guía completa
Calor de interior y coche al sol
Los veranos en Girona son calurosos y, al estar tierra adentro, la brisa no suaviza las tardes como en la costa. Un coche aparcado a pleno sol puede convertirse en un horno en pocos minutos, y es entonces cuando el sistema trabaja al límite. Si además los fines de semana bajas a la Costa Brava por la C-65 o la C-66, pasarás buena parte del trayecto en retenciones, que es la situación más exigente: poca velocidad, poco aire atravesando el condensador y el compresor sin descanso.
Un equipo que va justo de gas o con el ventilador del radiador perezoso aguanta en primavera y se viene abajo en julio. Por eso tiene sentido revisarlo antes de que llegue el calor fuerte, cuando no hay prisas y se puede investigar con calma si pierde.
Cuando no es el gas
Una parte importante de los coches que llegan «sin gas» tienen otra avería. Puede ser el embrague del compresor que no acopla, un presostato que corta, un fusible o relé, la trampilla de mezcla del climatizador atascada en caliente o un condensador tan sucio de insectos y polvo que no disipa. Cargar gas en esos casos no cambia nada. Por eso empezamos midiendo y no rellenando.
Un consejo sencillo: enciende el aire unos minutos de vez en cuando también en invierno. El aceite circula, las juntas no se resecan y, de paso, ayuda a desempañar en los días de niebla.
Si notas que enfría menos o hace ruido, llama o escribe al 641 161 771 y te damos hora.