Guía completa

Un código es una pista, no un culpable

Cada centralita compara lo que esperan sus sensores con lo que realmente leen. Cuando algo se sale del margen, guarda un código y, si es importante, enciende un testigo. El código apunta a una zona del coche, pero rara vez dice qué pieza está mal. Una mezcla pobre, por ejemplo, puede venir de un caudalímetro sucio, de una manguera de admisión rajada o de un inyector que no cierra bien. La lectura es solo el primer minuto; lo que lleva tiempo es descartar y confirmar.

Averías que solo salen en carretera

Hay fallos que no aparecen con el coche quieto en el taller. Un turbo que pierde presión al subir de vueltas, una caja automática que da un golpe al reducir o un corte de inyección después de media hora de autopista. Mucha gente de Girona hace a diario la AP-7 o la A-2, y es justo en esos trayectos largos donde se manifiestan. En esos casos salimos a rodar con el equipo conectado y grabamos los datos en el momento en que ocurre.

Lo que no hacemos

No tocamos cuentakilómetros, no instalamos módulos que engañan a los sensores y no desactivamos sistemas anticontaminación.

¿Tienes una luz encendida y dudas de si puedes seguir circulando? Llama al 641 161 771 y te decimos qué hacer mientras tanto.