Guía completa
Tres familias de caja, tres maneras de fallar
La manual sufre sobre todo en los sincronizadores y en los rodamientos. La automática de convertidor es robusta, pero depende mucho del aceite. La de doble embrague combina embragues, electrónica y un bloque hidráulico, la mecatrónica, y sus fallos suelen empezar como cambios bruscos o dudas al arrancar en cuesta.
Ciudad, ronda y escapadas
Un coche de Girona suele alternar el centro, con semáforos y retenciones en los accesos, y salidas por la AP-7 o hacia Banyoles y la Costa Brava. Ese arrancar y parar constante es lo que más castiga los embragues de las cajas automáticas modernas y el aceite, que trabaja caliente sin enfriarse en tramos largos. En verano, con temperaturas altas y el coche cargado, la diferencia se nota todavía más.
Antes de abrir
Desmontar una caja es un trabajo largo, y no siempre hace falta. Un cambio de aceite bien hecho y la adaptación electrónica resuelven una parte de los síntomas en automáticas. Si no basta, ya hablamos de abrirla con toda la información sobre la mesa.