Guía completa
¿Qué es un tratamiento cerámico y para qué sirve?
Un coating cerámico es una protección química líquida que se aplica sobre la laca de tu coche. No es una cera ni un sellante convencional. Su base es el dióxido de silicio (SiO2), que al aplicarse crea un enlace molecular con la pintura. El resultado es una capa transparente, dura y que resiste años, no semanas.
Piensa en los beneficios prácticos que te aporta en el día a día en Girona:
- Limpieza mucho más fácil: La suciedad, el polvo de los caminos o los mosquitos de las zonas del Ter no se pegan con fuerza. Un lavado rápido con agua a presión deja el coche impecable en minutos, en lugar de pasarte una hora frotando.
- Repele el agua y la suciedad: Verás cómo el agua de la lluvia forma perlas que resbalan por la carrocería, arrastrando la suciedad a su paso. El coche se mantiene limpio durante más tiempo.
- Protección contra agentes químicos: Esa resina de los pinos en la Costa Brava o los excrementos de pájaro que tanto dañan la laca dejan de ser un problema. El cerámico actúa como una barrera que te da tiempo a eliminarlos sin que dejen marca.
- Resistencia a microarañazos: La capa alcanza una dureza de 9H, protegiendo la pintura de los pequeños arañazos circulares que se producen en los lavados.
- Un brillo más intenso: El tratamiento realza la profundidad del color de la pintura. El coche no solo está protegido, sino que luce un aspecto espectacular de forma permanente.
¿Por qué no puedes aplicar un cerámico sin más?
La durabilidad de un tratamiento cerámico no depende del producto, sino del proceso previo. Si la superficie no está perfectamente preparada, el producto no se anclará bien y su efecto desaparecerá en pocos meses en lugar de durar 5 años. Por eso nuestro método es tan riguroso.
1. Lavado detallado: Usamos la técnica de los dos cubos, guante de microfibra y champú de pH neutro. Así nos aseguramos de no generar nuevos arañazos durante la limpieza inicial.
2. Descontaminación completa: Primero, una química para disolver las partículas férricas incrustadas (del polvo de los frenos, muy abundante en ciudad). Después, una mecánica con clay bar para eliminar cualquier impureza adherida que no se ve pero se nota al tacto. La superficie debe quedar suave como un cristal.
3. Preparación de la superficie: Limpiamos toda la carrocería con alcohol isopropílico (IPA) para eliminar cualquier resto de grasa, aceite o ceras antiguas. Este paso es vital para que el enlace químico del cerámico sea perfecto.
4. Corrección de la pintura (si es necesario): Si tu coche tiene arañazos leves, marcas de agua o los típicos swirls, los eliminamos con un pulido fino. De no hacerlo, esas imperfecciones quedarían selladas para siempre bajo el cerámico.
Solo cuando la laca está en un estado impecable, procedemos a aplicar el coating.
¿Cerámico profesional o de tienda? La diferencia es química
No encontrarás los productos que usamos en una gran superficie. Trabajamos exclusivamente con marcas que solo venden a aplicadores profesionales y certificados, porque su composición y aplicación son más complejas.
- Gtechniq Crystal Serum: Un referente mundial. Ofrece una dureza 9H y una durabilidad real que supera los 5 años.
- Gyeon Mohs+: Formulación coreana conocida por su increíble capacidad para repeler el agua y el brillo que deja.
- CarPro CQuartz UK 3.0: Una opción muy equilibrada que ofrece un rendimiento profesional excelente.
La diferencia fundamental está en la concentración de SiO2: los productos de consumo rondan el 5-10%, mientras que los profesionales se mueven entre el 15-25%. Esto se traduce en una capa protectora más gruesa y resistente. A cambio, necesitan un entorno controlado de temperatura y humedad para su curado, algo imposible de conseguir fuera de un taller preparado.
¿Un cerámico lo protege de todo? Seamos claros
Este tratamiento es la mejor protección química y estética que existe, pero no es una armadura. Es importante saber qué no puede evitar:
- Impactos de piedras en la carretera o golpes de otros coches al aparcar.
- Arañazos profundos hechos con una llave o un objeto punzante que atraviese la laca.
- Óxido o defectos de pintura que ya existían antes de aplicar el tratamiento.
Por este motivo, para clientes que buscan una protección total, especialmente en coches de gama alta o que hacen mucha autovía, recomendamos la solución definitiva: combinar el film de protección de pintura (PPF) con el tratamiento cerámico. El PPF se instala en las zonas de mayor riesgo (parachoques frontal, capó, retrovisores) para absorber los impactos físicos, y el cerámico se aplica en el resto del coche para protegerlo de todo lo demás.
Si valoras tu coche y quieres mantener su aspecto como el primer día, el cerámico es la mejor inversión que puedes hacer. Pídenos un presupuesto cerrado por WhatsApp o llámanos al 641 161 771.