Guía completa

¿Por qué la referencia de la bujía es lo más importante?

La clave del cambio de bujías no está en la llave, sino en saber qué pieza exacta montar. Cada motor tiene asignado un código de bujía específico que define su grado térmico, la longitud de la rosca o el alcance del electrodo. Instalar una incorrecta puede no dar la cara al momento, pero a la larga provoca fallos de encendido o un ralentí inestable que te hará volver al taller.

¿Qué nos dice una bujía gastada sobre tu motor?

Una bujía usada es como una radiografía del estado de los cilindros. Antes de tirarla, su aspecto nos da información muy útil:

  • Residuos de aceite: puede ser una señal de que el motor consume aceite por los segmentos de los pistones. Es un aviso para vigilarlo.
  • Carbonilla negra y seca: indica una mezcla de combustible demasiado rica, quizá por un filtro de aire obstruido.
  • Electrodo desgastado o erosionado: lo normal con el paso de los kilómetros, pero si es prematuro, puede indicar un problema de sobrecalentamiento.

Este chequeo visual es un primer diagnóstico que realizamos siempre.

Cobre vs. Platino vs. Iridio: ¿cuál necesita tu coche?

No todas las bujías se cambian con la misma frecuencia, y el motivo está en el material de su electrodo central.

  • Cobre: las más básicas. Su vida útil ronda los 15.000-30.000 km. Hoy en día son poco frecuentes en coches modernos.
  • Platino: el punto intermedio, aguantan bien entre 60.000 y 90.000 km.
  • Iridio: las más resistentes y las que montan de serie la mayoría de coches actuales. Su electrodo fino y duradero permite intervalos de cambio de 100.000 a 150.000 km.

El par de apriete: el detalle que evita averías graves

Aquí es donde la prisa sale cara. Cada bujía tiene un par de apriete específico, que suele estar entre 15 y 25 Nm. Si te pasas apretando, corres el riesgo de dañar la rosca de la culata, una reparación costosa. Si te quedas corto, tendrás fugas de compresión y el motor no rendirá bien. Siempre usamos pasta de cobre en la rosca para evitar que se quede “soldada” por el calor, un problema común en las culatas de aluminio.

¿Qué síntomas te avisan de que toca revisar las bujías?

No siempre hay que esperar al kilometraje que marca el fabricante. Si notas alguno de estos síntomas, puede que las bujías estén pidiendo un cambio: un consumo de combustible que ha subido de repente, tirones al acelerar, que al coche le cueste arrancar por las mañanas (algo habitual con la humedad de Girona) o que se encienda el testigo de motor con fallos P0300 a P0304. Con la máquina de diagnosis vemos si el fallo es de la bujía o de la bobina antes de cambiar ninguna pieza.