Guía completa
Un sensor pequeño con mucho poder
La sonda lambda está roscada en el escape y compara el oxígeno de los gases con el del aire. Con ese dato la centralita corrige la inyección muchas veces por segundo. Mientras responde rápido, el motor quema justo lo necesario. Con los años y el hollín se vuelve lenta y la centralita, por si acaso, echa más combustible.
Por qué en Girona se gastan antes
Las sondas llevan una resistencia interna que las calienta para que empiecen a medir cuanto antes. En otoño e invierno, con las nieblas y la humedad típicas de la ciudad, muchos coches hacen trayectos cortos de casa al trabajo sin llegar a calentar de verdad. Esa resistencia trabaja más, el agua condensada se queda en el escape y el conector sufre. No es raro que el fallo sea del cable y no de la sonda, y por eso lo revisamos siempre.
La de delante o la de detrás
No hacen lo mismo. La primera regula la mezcla y es la que más influye en cómo va el coche. La segunda vigila si el catalizador trabaja bien. Un aviso de catalizador puede venir en realidad de una sonda trasera cansada, y al revés. Cambiar a ciegas la que no toca es tirar el dinero, así que medimos las dos antes de decidir.
Si tienes el código de avería a mano, envíalo por WhatsApp al 641 161 771 y te decimos qué pinta tiene antes de que traigas el coche.